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CircuitoRacing

Carcross, una conducción de fuertes emociones

El carcross es una modalidad cada vez más popular dentro del mundo del motor. Al igual que el motocross, se desarrolla en circuitos de tierra, y lo que más valoran los que la practican son las grandes sensaciones que produce el pilotaje de este tipo de coches. Si le añadimos un índice de accidentes muy bajo y un precio relativamente económico, tenemos la receta perfecta para una disciplina que gana adeptos cada día.

Como en todas las disciplinas del motor, lo que hace especial a esta categoría es el tipo de vehículo que se utiliza: Los carcross. Estos vehículos son unos pequeños monoplazas, equipados con cinturones tipo arnés, un chasis tubular muy resistente que integra una jaula protectora antivuelco. Todo ello da como resultado un vehículo muy rígido y compacto, con un peso muy inferior a un turismo pequeño (alrededor de 300 kg) y equipado con motores cuyas cilindradas pueden variar, aunque las más usadas rondan los 600 cc. Y con potencias alrededor de los 100 o 120 cv.

Otra de las características de este vehículo es que son tracción trasera y con un centro de gravedad realmente bajo, lo que facilita coger las curvas a gran velocidad. Este tipo de vehículo son realmente ágiles y rápidos, y lo demuestran sus cifras de aceleración en seco: de 0 a 100 km/h en 3 segundos.

El éxito del carcross reside en la experiencia de pilotaje que ofrece, ya que es un tipo de vehículo que puede conducir cualquier persona. Sea cual sea el nivel de pilotaje proporciona fuertes emociones y mucha diversión, aunque si se le quiere sacar todo el potencial a este tipo de máquinas, será necesario que el piloto tenga cierto grado de experiencia y unas manos muy rápidas, ya que sus reacciones son instantáneas y un poco “nerviosas”.